Y que sangre.
Y que sufra.
Y que se muera en mis brazos, suplicando perdón.
Este rosario de cuentas infelices calla más de lo que dice, pero dice la verdad.
Casi nunca te salió bien eso de fingir sentimientos. La transparencia de tu piel delata cualquier mentira enroscada que puedas pensar entre sueños. Lo descubrí sin querer, demasiado tarde.
Te escucho hablar de lo que fue y no será, y todo lo que veo es la realidad. Duele la verdad, cuando va para donde no queremos.