El amor se mide en coincidencias.
Este rosario de cuentas infelices calla más de lo que dice, pero dice la verdad.
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11 octobre 2014
19 mars 2014
Mensaje.
No para de llover. En la radio vuelven a dar el alerta por tormentas eléctricas que, aparentemente, son novedosas y asesinas en esta época del año, aunque el Muppet diga que no. Vos me entendés. No me importa mucho, es igual, recomiendan que no salgamos con paraguas porque atraen a los rayos, aunque los rayos cayeron siempre, qué sé yo, parece que no entiendo nada. De todas formas no salgo para no mojarme, ni tengo motivos para hacerlo porque no estás por acá. Es absurdo, porque me mojo igual, también llueve adentro. Me llueven el techo y el pecho. Me preocupa un poco porque estar así me hace pensar y es como vos siempre me decías, tu problema no es pensar, tu problema es que pensás en estas cosas, y después te reías y decías que nada, que estabas diciendo pavadas. Pero ya era tarde, porque me dejabas pensando y ¿sabés qué? esas cosas no se dicen. Es una cuestión de cortesía. Tu problema es que siempre te faltó un poco de viveza, pero nunca te lo dije, no te quería hacer sentir mal, ¿ves? cortesía. Como cuando te fuiste sin decirme nada y me vaciaste tu lado del placard, yo pensé que te habías ido para siempre pero después volviste, sin decir nada, porque te habías olvidado el cuaderno ese. ¿Con qué cara volviste por el cuaderno ese? Pensé que me estabas tomando el pelo pero no, no, tendría que haberme dado cuenta de que siempre fuiste así, sos como el rey ese pero al revés, todo lo que tocás lo convertís en un cacho de basura. Así me dejaste a mi, soy una porción de basura con ropa paqueta. Y eso que Ñoqui me lo había advertido. Nunca entendí por qué le decías así, y vos pensabas que era gracioso, siempre me tomaste por boluda. No hay problema, ahora ya se me pasó, no estoy enojada ni te extraño, pero no para de llover y me acordé del día que te conocí, que tuvimos que correr al colectivo y terminamos empapados como si acabáramos de salir de la ducha, y te reíste un mes del golpe que me di cuando traté de bajar el último escalón, que me llegaba a la rodilla, aunque no hubiera sido gracioso. No sé si fue la misma vez, ahora se me mezclan las veces a veces. A vos te funcionaba mejor el cerebro para esas cosas. Los chicos siempre se acuerdan de vos y me preguntan qué sé de tu vida y aunque trato de explicarles que nada, que no apareciste más y que tengo el presentimiento de que me borraste de todos los lugares donde guardamos a la gente, insisten en decirme que ya se te va a pasar. Si supiera qué se te va a pasar las cosas serían distintas. No entendí por qué rajaste de esa manera, sin decirme nada. Pero no te preocupes, no es un reclamo, no te hablo por eso, te hablo porque llueve y pensé en vos, en cómo destestabas el ruido de la lluvia en el techo de chapa y cómo las ramas del árbol de atrás chocaban por el viento y no te dejaban dormir, decías que no te dejaban dormir, pero dormías igual. Yo no dormía. Ahora tampoco estoy durmiendo bien, las pesadillas me acechan y no sé por qué, en una de esas es la ansiedad, o la falta de tu brazo en mi almohada. Aunque siempre me resultó incómodo, porque me levantaba con dolor de cuello por doblarme para esquivarlo, ahora que no está sigo doblando el cuello así que por ahí el brazo era la excusa perfecta para quejarme de vos y echarte la culpa de mis molestias. Como siempre lo hice, aunque no tuvieras la culpa. Siempre me enojaba y te gritaba y te decía que eras lo peor, y no eras lo peor ni tampoco lo mejor, eras para mi y no me di cuenta. Pero no llamo para disculparme, no, llamo porque llueve, y me hace pensar en vos.
17 décembre 2012
Servilletas (entrega especial) "Mujer"
Diciembre 2012
Una de las cosas que más me gustaban de el era que me dijera "mujer" cuando se enojaba. Cuando se enojaba pero no en serio, un enojo fingido, con algo de indignación dibujada, para mostrar altura. Un día dijo "¡No puedo explicarte todo, mujer!" y me sentí un poco mal. En verdad que me sentí mal. Me sentí chiquita. Pero no podía dejar de verlo con admiración. "Mujer". Retumbaba. Mu y jer. No sé cuántas veces lo dijo, supongo que tenía muchos motivos para enojarse de mentira, o simplemente le gustaba repetirse tanto como a mi me gustaba escucharlo.
Tenía tanto amor guardado para el que no me importaba sentirme chiquita.
Quizás todo lo que lloré después fue el amor que se iba por los ojos.
Una de las cosas que más me gustaban de el era que me dijera "mujer" cuando se enojaba. Cuando se enojaba pero no en serio, un enojo fingido, con algo de indignación dibujada, para mostrar altura. Un día dijo "¡No puedo explicarte todo, mujer!" y me sentí un poco mal. En verdad que me sentí mal. Me sentí chiquita. Pero no podía dejar de verlo con admiración. "Mujer". Retumbaba. Mu y jer. No sé cuántas veces lo dijo, supongo que tenía muchos motivos para enojarse de mentira, o simplemente le gustaba repetirse tanto como a mi me gustaba escucharlo.
Tenía tanto amor guardado para el que no me importaba sentirme chiquita.
Quizás todo lo que lloré después fue el amor que se iba por los ojos.
28 décembre 2011
De la ausencia tomo 1
Estuviste ausente tanto tiempo que pensé que hasta me había acostumbrado. Es que ya no miraba el calendario ni suspiraba a la almohada ni te imaginaba dándome la mano por la calle.
Siempre creí que fue una decisión adulta, que un día aceptaste irte (o no, pero no chistaste) y yo me senté sin más, a fumarme un cigarrillo y hacer cosas que nunca supiste. Lloré cuando cerré la puerta, como si me hubiera quebrado un dedo contra el marco, pero sin la hinchazón. El dolor venía de adentro, como si me retorcieran el estómago o intentaran arrancarme el corazón, dolía tanto que cada pitada se llevaba un grito ahogado. Por un momento tuve ganas de salir a buscarte, de llamar y pedir que vuelvas y que pasaras y me compraras unos Lucky que ya se estaban acabando, como si nada, como si el tiempo se hubiera parado en las ocho y media y recién estuvieras por llegar a casa del trabajo, después de que apreté el botoncito rojo para hacerlo volver a andar.
Menos mal que no hice nada cuando el instinto intentaba comerme la cabeza, aunque más de una vez te busqué entre las luces. Aprendí a vivir sin vos y aprendiste a vivir sin-migo, rechazaste mis llamados e ignoré los tuyos, fuimos políticamente correctos y nos saludamos en nuestros cumpleaños. Pero el tiempo me engañó cuando me hizo creer que me había olvidado.
Menos mal que no hice nada cuando el instinto intentaba comerme la cabeza, aunque más de una vez te busqué entre las luces. Aprendí a vivir sin vos y aprendiste a vivir sin-migo, rechazaste mis llamados e ignoré los tuyos, fuimos políticamente correctos y nos saludamos en nuestros cumpleaños. Pero el tiempo me engañó cuando me hizo creer que me había olvidado.
Cuando supe de vos esta tarde resultó ser, pude notar, que no me había acostumbrado. Y estuviste presente y más ausente que nunca en esa charla, donde volvía a repetirse la escena, pero esta vez eras vos quien me pedía el tiempo fuera. Imaginaba el cuchillo clavándose en mi garganta y bajando hasta el ombligo, y sin poder decir nada, con sangre hasta en las pestañas, me arrepentía de no poder exigir explicaciones.
Esta vez era yo quien aceptaba irse (o no, pero sin chistar)
Esta vez era yo quien aceptaba irse (o no, pero sin chistar)
28 juillet 2011
sojel nat
Estaba ahí, con la nariz aplastada contra la ventana, jugando a la carrera de la gota. Adentro llueve y parece que nunca va a parar. Pisaba las fotos desparramadas por el suelo, una sonrisa se ve reflejada en un papel, con los pies sucios de barro y lástima. El paisaje gris y húmedo del exterior, el pasto y la helada de la mañana, el viento metiéndose por abajo de la puerta, chillando. No quiero quedarme sentado, nada se comparaba con el vacío que sentía, no quiero volver a tu lado, con la falsa seguridad, con el alma vendida o perdida o regalada en algún rincón. No llores más que la noche es larga, la nariz contra la ventana, ya no duele el frío, los pies mojados, no existe ese frío, el vacío. Empañados los ojos, estampada su boca en el vidrio, empañada la casa, empapado el jardín, empapados los ojos, empañado el vidrio, parece que nunca va a parar, las goteras en el corazón.
(y va a parar)
26 juillet 2011
28 juin 2011
querido diario
Cómo me temblaron los pies cuando lo vi llegar y ay, cómo me dolió cuando se fue.
Lo miré hasta que desapareció cruzando la puerta, esperando que se volviera para verme sonreír, pidiéndole perdón, pero no paró. No se dio vuelta y no me vio y el orgullo, este orgullo que me llena el pecho y las manos y me brota por los poros, no me deja abrir la boca.
10 avril 2011
como duele el abrazo no dado duelen los dedos lastimados y duelen las encías con las falsas sonrisas los pies sin ojotas y la tierra en las uñas y el beso guardado en el bolsillo la magia de una caricia que te despierta de una mano que te corre el pelo que te parte la cara a la mitad los ojos cubiertos por vendas inventadas tejidas con hilos de tiempo que parece correr pero no es necesario que te explique
27 février 2011
12 décembre 2010
Son Risas
Cuando sonríe, perfume de lluvia inunda el aire. Olor a tierra mojada mezclado con el ruido de las hojas secas al pisarlas. Todas las cosas hermosas del mundo se combinan cuando abre la boca en un estrepitoso conjunto de vocales que escapan entrecortadas, interrumpidas por su aliento, caliente, pesado, de dulce y amargo sabor. Los ojos, brillantes como luna llena, desbordan mares pequeños que bajan por sus mejillas mientras abraza a su ombligo con ambas manos, en un intento de contener la tormenta de escapa de sus pulmones. Carcajada, le dicen, yo lo llamo amor. Amor cuando me llena el alma con ese sonido que despierta todos mis sentidos, amor cuando no puedo evitar contagiarme, como si me hiciera cosquillas con su felicidad.
4 novembre 2010
Casi nunca te salió bien eso de fingir sentimientos. La transparencia de tu piel delata cualquier mentira enroscada que puedas pensar entre sueños. Lo descubrí sin querer, demasiado tarde.
Te escucho hablar de lo que fue y no será, y todo lo que veo es la realidad. Duele la verdad, cuando va para donde no queremos.
21 octobre 2010
El abismo - Folio N°115
Nos separan unos pasos, apenas algunos centímetros, y sin embargo...
"Hola" responde, tímidamente, esa voz al otro lado del abismo. Esa voz que añoraba volver a escuchar, una que me llena de panzas las mariposas, que me completa el alma.
"Hola" repito, y caemos en un juego absurdo y sin sentido de saludos que no termina jamás.
Volvemos a conocernos en cada sonido, en cada palabra y otra vez somos dos nadies como al principio.
Mariposean los estómagos en cada parpadear, con las pestañas como cortinas bloqueando su luz, esperando con ansias el rozar de su piel con la mía, el de su aroma con mi nariz.
¿Llegará el momento oportuno de saltar al vacío, arriesgando todo de una vez, por volver a anudar esos labios?
Los segundos no corren y las noches se vuelven largas y la soledad, que es más sola en la cama, roba frases inventadas para estancarnos en ese sueño donde las historias siguen su curso sin interrupciones. Donde somos felices...juntos.
Las hormigas en los pies empiezan a moverse, nos hacen temblar, aproximándome al precipicio.
Cada vez más intensa la necesidad de oír el canto, cada vez más lejano éste, que se apaga, se extingue, comienza a perderse entre las voces del mundo que renace ante mis ojos.
"HOLA!" devuelve el eco de mis gritos desesperados.
Y te pierdo en cada bicho alado que se aleja, te vas en cada oportunidad.
Caigo, y me pierdo en un último abrazo imaginario, hasta que decidas volver a contestar.
3 octobre 2010
Al mundo
Si el hilo de voz tiembla al asomar y las manos están frías, el cuerpo helado, a pesar de los cuarenta grados.
Si la impotencia es tan grande que parece inundar.
Si los ojos duelen en cada gota de sal.
Si la culpa llena el pecho.
Si gritar y rogar no sirve de nada.
Si no hay consuelo para su dolor.
¿Cómo puede ser que sigas girando?
26 septembre 2010
Este se llama blu
Tic tac
Vamos a ser sinceros
Me muero por verte otra vez
Tic tac
Otra puntada en la sien
y un revoltijo en el estómago
La red me atrapa otra vez
tus ojos tiemblan
las pestañas
los vidrios
y el libro que leés
Tic tac
Suena el teléfono
son las ganas de escuchar la voz
Tic tac
Es el tiempo saliendo del corazón
Café y arándanos
Tic tac
Arándanos
Tic tac
Escalofríos
18 août 2010
Cuando los osos atacan
No se puede soplar un castillo de cartas y pretender que quede firme en su lugar. En este momento soy ese castillo temblando, el quiebre es inminente.
Me despierto con las mejillas empapadas de lágrimas y de la misma forma me vuelvo a acostar. El cansancio físico se iguala al mental. Lastima pensar, pero más lastima no hacerlo.
21 juillet 2010
cuarenta
Corren las ansias de un lado para el otro adentro del estómago. Van de acá para allá raspando con sus patas ásperas las paredes de la panza, corren pero que arde.
Que si sí, que si no, que no debería, que no quisiera. Aunque en el fondo una ilusión quiere asomar.
Esperá un rato, le pido por favor, que me acomodo y la dejo salir.
Que si sí, que si no, que no debería, que no quisiera. Aunque en el fondo una ilusión quiere asomar.
Esperá un rato, le pido por favor, que me acomodo y la dejo salir.
24 mai 2010
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