14 avril 2016

Galeano

Apenas lo nombré abrió los ojazos enormes, como sorprendido.

- ¿Galeano? - me preguntó - ¿Eduardo Galeano?

Le dije que sí, mientras sonreía, asegurándome de mostrar todos los dientes, para que viera que me alegraba su (grata) sorpresa. Vamos a leer a Galeano, vamos a hablar en su código, con sus palabras, vamos a hacerlas nuestras.

2 avril 2015

no es mi ex

Mes 1: perdí la cabeza. Me besó y perdí la cabeza. No somos novios, repito, no somos novios, no somos novios, porque es importante convencerse y tener las cosas claras, no somos novios.
Mes 2: estoy enamorada. No sé cómo manejarlo. No somos novios, voy a esperar. Creo que sus amigos me quieren, dudo sobre si él lo hace. Mis amigas dicen que no. No somos novios, acordate, no somos novios.
Mes 3: no, definitivamente no me quiere. Por ahí si espero un poco más, le vuelvo a escribir.
Mes 4: empiezo a sospechar que le importo. Me abrazó delante de sus amigos, me los presentó, se preocupó porque salí con otra persona. Me debe querer.
Mes 5: no somos novios, pero me quiere.
Mes 6: no somos novios, pero lo amo.
Mes 7: no somos nada.
Mes 8: no puedo dejar de pensar en el.
Mes 9: no fuimos novios. 

No es mi ex.

11 octobre 2014

Capítulo II


El amor se mide en coincidencias.

19 mars 2014

Mensaje.

No para de llover. En la radio vuelven a dar el alerta por tormentas eléctricas que, aparentemente, son novedosas y asesinas en esta época del año, aunque el Muppet diga que no. Vos me entendés. No me importa mucho, es igual, recomiendan que no salgamos con paraguas porque atraen a los rayos, aunque los rayos cayeron siempre, qué sé yo, parece que no entiendo nada. De todas formas no salgo para no mojarme, ni tengo motivos para hacerlo porque no estás por acá. Es absurdo, porque me mojo igual, también llueve adentro. Me llueven el techo y el pecho. Me preocupa un poco porque estar así me hace pensar y es como vos siempre me decías, tu problema no es pensar, tu problema es que pensás en estas cosas, y después te reías y decías que nada, que estabas diciendo pavadas. Pero ya era tarde, porque me dejabas pensando y ¿sabés qué? esas cosas no se dicen. Es una cuestión de cortesía. Tu problema es que siempre te faltó un poco de viveza, pero nunca te lo dije, no te quería hacer sentir mal, ¿ves? cortesía. Como cuando te fuiste sin decirme nada y me vaciaste tu lado del placard, yo pensé que te habías ido para siempre pero después volviste, sin decir nada, porque te habías olvidado el cuaderno ese. ¿Con qué cara volviste por el cuaderno ese? Pensé que me estabas tomando el pelo pero no, no, tendría que haberme dado cuenta de que siempre fuiste así, sos como el rey ese pero al revés, todo lo que tocás lo convertís en un cacho de basura. Así me dejaste a mi, soy una porción de basura con ropa paqueta. Y eso que Ñoqui me lo había advertido. Nunca entendí por qué le decías así, y vos pensabas que era gracioso, siempre me tomaste por boluda. No hay problema, ahora ya se me pasó, no estoy enojada ni te extraño, pero no para de llover y me acordé del día que te conocí, que tuvimos que correr al colectivo y terminamos empapados como si acabáramos de salir de la ducha, y te reíste un mes del golpe que me di cuando traté de bajar el último escalón, que me llegaba a la rodilla, aunque no hubiera sido gracioso. No sé si fue la misma vez, ahora se me mezclan las veces a veces. A vos te funcionaba mejor el cerebro para esas cosas. Los chicos siempre se acuerdan de vos y me preguntan qué sé de tu vida y aunque trato de explicarles que nada, que no apareciste más y que tengo el presentimiento de que me borraste de todos los lugares donde guardamos a la gente, insisten en decirme que ya se te va a pasar. Si supiera qué se te va a pasar las cosas serían distintas. No entendí por qué rajaste de esa manera, sin decirme nada. Pero no te preocupes, no es un reclamo, no te hablo por eso, te hablo porque llueve y pensé en vos, en cómo destestabas el ruido de la lluvia en el techo de chapa y cómo las ramas del árbol de atrás chocaban por el viento y no te dejaban dormir, decías que no te dejaban dormir, pero dormías igual. Yo no dormía. Ahora tampoco estoy durmiendo bien, las pesadillas me acechan y no sé por qué, en una de esas es la ansiedad, o la falta de tu brazo en mi almohada. Aunque siempre me resultó incómodo, porque me levantaba con dolor de cuello por doblarme para esquivarlo, ahora que no está sigo doblando el cuello así que por ahí el brazo era la excusa perfecta para quejarme de vos y echarte la culpa de mis molestias. Como siempre lo hice, aunque no tuvieras la culpa. Siempre me enojaba y te gritaba y te decía que eras lo peor, y no eras lo peor ni tampoco lo mejor, eras para mi y no me di cuenta. Pero no llamo para disculparme, no, llamo porque llueve, y me hace pensar en vos.

26 septembre 2013

Sin azúcar, por favor

Un viaje en colectivo, uno en tren. Voy repasando las instrucciones en mi cabeza, más que claras: domingo, 3, sin azúcar, por favor. Las imágenes saltan y se mueven como peces que no dejan de moverse. Una caricia al alma, me dice, un beso sin aliento, una mano en el pelo. Domingo. El latido se hace sentir en el pecho y puedo ver cómo la gente empieza a mirarme, seguramente por el dun dun, dun dun molesto que, a esta altura, debe escucharse en todo el tren. Tres. Las instrucciones son claras, un sombrero de plumas, un libro, space invaders, un café, un pantalón de diseñador que no es tal. ¿Dónde está el bache? ¿Dónde está el gris que me atraviesa? En el miedo. No. El bache no está en el miedo, el gris es el miedo. El miedo al miedo, al tiempo, a la mano. A la sonrisa cómplice, la barba vacía y el aspecto desprolijo.
Tres, tres años. Tres años que son poco, tres días que son mucho. Domingo.

4 août 2013

14 mai 2013

¿DE QUÉ COLOR ES LO QUE SIENTO?

Yo lo imagino todo a-su-la-do


5 avril 2013

Servilletas (segunda entrega, con palabras malas)

Enero 2012 - Que naides te diga que nada de lo que dije fue verdad. Que naides te mienta tan descaradamente. Porque naides más que yo puede saber lo que pensé cuando me largaste una sonrisa descarada, agresiva, que me dejó sin voz y sin aire y sin naides más que vos alrededor.

Julio 2010 - De una cosa no hay dudas: el amor, inentendible como es, pesa en el pecho. A veces molesta, a veces asusta, a veces duele, pero siempre pesa. Y es por esa presión que uno se aviva, y es en ese momento en el que aprieta tan fuerte que las palabras casi que se escapan solas. Por eso no es nesario pensarlo mucho. Alcanza con decirlo, o escribirlo en un papelito. "Solamente te escribí, para decirte que te amo"
No sé por qué mi cuerpo insiste en agarrarse a tu idea.

6 mars 2013

todos mis pensamientos sobre vos son hermosos y tienen música de fondo